miércoles, 15 de julio de 2009

El tiempo de un café (3)




Me siento en otra mesa, en otro bar. Ya no el nuestro. Pido el café de siempre. Comienzo a sentir lo de siempre. Pero no es como siempre. Ya no hay "siempre". ¿Cuantas veces pensamos que siempre habría nuestro siempre? Que equivocados estábamos. Ahora casi todo es igual y diferente a la vez. Lo nuevo es el dolor que ya siempre está. A veces dormido y calmado, a veces despierto y rasgando, pero siempre está. Me dicen que se irá, que el tiempo lo matará y limpiará el recuerdo. Será así, pero no lo tengo muy claro. Más ahora, que los olores, sabores, hasta los ruidos me llevan, me traen aquel siempre de antes. No quiero hacerlo pero te sigo buscando en cada cara, cada risa y movimiento de otras que no son tú. Tampoco quiero pero no puedo evitar que lágrimas, muchos días retenidas, surjan y enturbien, como siempre, estos ojos huérfanos de . Intento fumar por distraerme de tu no presencia, de tu ausencia. Ahora si, ya la de siempre. No estoy bien. Debo resultar extraño, eso me dicen las miradas que confluyen en mí. Al menos puedo ignorar el exterior de tanto que me reclama el interior. Hasta he cambiado el color de siempre de estas letras. Es rojo. Como la sangre que se escapa de mi latido inaudible, suspendido del instante. Me obligo a permanecer. A seguir aquí, a sentir cada uno de los segundos de este momento. Quiero escapar de este vivir que no lo es. Avanzar a grandes pasos por el tiempo, para poder llegar al olvido. Al olvido de todo, de , del dolor, de lo de siempre. Este siempre de ahora, al que siento como si fuera ya un siempre de siempre. Pago. Salgo. Y como siempre ni siquiera sé a donde voy.


Aviso a navegantes intrépidos: Escribí este relato en algún lugar del Paseo de las Canteras durante el mes de julio o agosto del año pasado.

2 comentarios:

Dulce Rosales dijo...

Sí que hay un SIEMPRE, en tu caso muy eterno...
Estás anclado a él- al siempre de ayer, al siempre de hoy... cuando sabes que es nUnca lo que al final nos queda.

Max E.G.B. dijo...

Jajajaja. Porqué algunas veces se piensa que el escritor ha vivido lo que escribe?
A veces si .. a veces no... El escritor busca, bucea en si mismo, imagina... Puede estar a años luz de lo escrito en sus relatos... Puede haber obtenido una idea para escribir de una mirada, una sensación, un sentimiento... sentido... oido... mirado... imaginado...
Cervantes no lucho contra los molinos...
Ni William Shakespeare declamó en Dinamarca con una calvera en la mano... Jajajajajajaja.